Domingo 31 de Agosto de 2008 20:00

Es imposible saber exactamente qué ideas tenía en su cabeza Harold Humphreys, el fundador de la marca inglesa Umbro, cuando abrió su modestísimo primer taller, hace ya casi noventa años. Difícilmente podría haber adivinado entonces que su creación se convertiría en una marca de renombre mundial, inevitablemente asociada con el deporte más popular del planeta. Porque Umbro ha sido, eminentemente, desde sus lejanos primeros años de vida y hasta la actualidad, una marca de productos deportivos específicamente pensados para la práctica del fútbol. Ni más, ni menos.



Una noticia -decididamente menor- difundida esta semana logró llamarnos la atención: la Asociación de Fútbol de Kuwait firmó un nuevo contrato con la empresa Pilatus Sports Management, propietaria de la marca de indumentaria deportiva Burrda.
Con apenas nueve años de existencia, la joven marca francesa Airness ha sorprendido a todos los analistas con su espectacular irrupción en el mercado del calzado y la indumentaria deportiva, además de perfilarse como una de las compañías con más potencial de crecimiento en Europa para los próximos años.
La historia de la reconocida marca italiana Kappa es seguramente la más atípica de todas cuantas hemos recorrido en nuestra serie sobre las otras marcas. Tiene, por un lado, elementos en común con las historias y peripecias de tantas otras casas prestigiosas de la industria textil. Por ejemplo, la empresa que la creó como marca, la Maglificio Calzificio Torinese (MCT) fue fundada hace más de noventa años, dedicada principalmente a la fabricación de ropa interior de calidad.
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Marcello Danieli, fundador de la reconocida marca de calzado e indumentaria deportiva Diadora, era apenas un niño en 1917, cuando en el noreste de Italia se desarrollaban eventos decisivos de la Primera Guerra Mundial. Danieli había nacido en el pueblo de Caerano di San Marco, en la provincia de Treviso, región del Veneto. Y fue justamente en las cercanías de esa pequeña comuna situada en medio de los montes Trevigiani donde las divisiones especialmente destacadas por el ejército italiano lograron detener el peligroso avance de las tropas austríacas, decididas éstas a penetrar en la península.
Son realmente muy pocas las marcas de indumentaria deportiva que han logrado que consumidores de todas partes del planeta las identifiquen de una manera tan profunda e indiscutible con la tradición o el espíritu de un país, cuando no con el país mismo. Uno de esos contados casos es el de la casa Hummel, emblema absoluto de la industria y el diseño de la nórdica Dinamarca.
Esta nueva entrega de Arte y Sport sobre la historia de las marcas está dedicada a una de más breve trayectoria que las anteriores, pero no por ello menos notoria. En apenas algo más de una década logró trascender sus fronteras regionales y luego nacionales hasta conseguir una importante presencia a nivel mundial. Como a tantas otras marcas de crecimiento vertiginoso le ha tocado sufrir severos problemas financieros y gerenciales que la han colocado al borde mismo de la desaparición.
La segunda nota de la serie de Arte y Sport sobre la historia de las marcas está dedicada a una de las de más extensa y prestigiosa trayectoria. Se trata nada menos que de la casa francesa Le Coq Sportif. Con sus asombrosos 125 años de existencia y un reciente retorno a los primeros planos que promete revivir sus no tan lejanos momentos de gloria, Le Coq Sportif ha sabido enfrentarse a todo tipo de avatares a lo largo de su evolución.